jueves, 12 de enero de 2012

¡YA NO HAY SITIO EN MÍ PARA EL DOLOR!

Los sombríos ecos de un pasado no sanado,
enlazados a una infancia arrinconada en la memoria,
se dan cuenta de que ya no significan nada,
de que su presencia es hondamente molesta,
y mi sensibilidad, combatida en una oscuridad
de músicas, bailes alocados y sexos devastados,
considera seriamente las penas y las amarguras.

Este sufrimiento inhumano permanece aquí, ahora,
no ha embarcado hacia tierras ignotas
sino que se perpetúa en una senda púrpura
y las caricias cada vez se hallan más lejanas,
aunque mi pecho ansíe gritar al viento:
¡Ya no hay sitio en mí para el dolor!



Ya no hay sitio en mí para el dolor, poema.

1 comentario:

  1. Sentimientos que perturban pero hay un límite para todo, el amor que grita desde el alma interna, y se defiende de las sombras dolorosas, con el silencio ataviado de unos bellos versos. Encantador.

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